Metodología y Ámbito Geográfico
El análisis se centró en un período de 36 meses, recopilando datos anonimizados de transacciones y puntos de venta en distritos con perfiles socioeconómicos contrastados. La metodología combinó técnicas de geolocalización con encuestas de frecuencia de consumo, permitiendo una visualización espacial de los patrones.
Hallazgos Clave por Distrito
- Distrito Financiero: Alta frecuencia de compras en horarios reducidos (almuerzo), predominio de comida preparada.
- Zona Residencial Media: Compras semanales más voluminosas, mayor diversidad en productos frescos.
- Área Universitaria: Patrón mixto, con picos vespertinos y alta sensibilidad al precio.
Correlaciones con Indicadores Urbanos
Los datos fueron cruzados con indicadores de movilidad (tiempos de desplazamiento) y densidad de servicios. Se observó una correlación inversa entre la densidad de supermercados y la diversidad de la cesta de la compra en un radio de 500 metros. Los distritos con mejor conexión de transporte público mostraron una mayor experimentación con marcas minoritarias.
Este patrón sugiere que la accesibilidad física no siempre se traduce en variedad de consumo, sino que factores como el tiempo disponible y los flujos peatonales son determinantes críticos.
Implicaciones para la Planificación Urbana
Los resultados plantean preguntas sobre la equidad en el acceso a la diversidad alimentaria. La concentración de ciertos tipos de establecimientos en corredores específicos puede crear "desiertos" de opciones en áreas colindantes, un fenómeno no captado por métricas tradicionales de proximidad.
El estudio concluye que las políticas urbanas deben integrar métricas de diversidad comercial, más allá del simple recuento de establecimientos, para fomentar ecosistemas alimentarios metropolitanos más resilientes y variados.